Feliz cumpleaños en cielo!! Recordamos el Natalicio del Padre Fils Pierre

Domingo 11-2-2018:Cuando el 11 de febrero de 1937 en Gonaives, ciudad de la Independencia, República de Haití, Max Pierre y  Christina Romage daban gracias por su cuarto hijo, alguien dijo: “A ese chico hay que llamarlo Pedro Fils Pierre” (Pedro, hijo de Pedro). Estas palabras obraron como un presagio de lo que sería su vida.

padre pierrePedro demostró desde muy niño su inteligencia y su facilidad para el estudio y los deportes. Desde chico se destacó como un gran nadador y ya en su juventud ganó un concurso universitario de pulseadas en la isla.

 

Cumplida su labor en Sudáfrica, en 1965 llegó a la Argentina y realizó estudios de posgrado en Hidráulica Sanitaria en la Facultad de Ingeniería de la UBA (Universidad de Buenos Aires).

En 1966 llegó a Santiago del Estero y fue designado jefe del Departamento de Estudios y Proyectos del Servicio Provincial de Agua Potable en la Corporación del Río Dulce.

Poco después ingresó al Seminario y en enero de 1974 fue ordenado en la Catedral Basílica de Santiago del Estero – Argentina.

 

UN AMIGO DE MARIA

Toda la vida del padre Pedro Fils Pierre estuvo marcada por una cantidad de coincidencias que lo mantuvieron ligado de manera especial con la Virgen María.

Nació el 11 de febrero, día de la Virgen de Lourdes. Cuando viajó el año 1995 a Córdoba en el tramo final de su vida, emprendió un camino sin retorno el 7 de octubre, festividad de la Virgen del Rosario, aunque por razones personales tuvo que postergar la partida hasta el día siguiente.

Una vez en Córdoba, se internó en un sanatorio el 11 de octubre, día en que se celebraba años atrás la maternidad de la Virgen María y víspera de la fiesta de Nuestra Señora del Pilar. De ahí partió el 27 de octubre a Buenos Aires para internarse en el Hospital Italiano, día mensual de la Medalla Milagrosa y de la Virgen del Perpetuo Socorro, hasta que después de una sufrida agonía murió el 7 de noviembre, jornada en la que se venera a la Medianera de todas las gracias.

Minutos antes de su muerte, algunos de los que lo acompañaban bajaron a rezar en la capilla del hospital que como una coincidencia más llevaba el nombre de Nuestra Señora de Lourdes.

Ojo !, que cuando el Padre cierra la puerta, la Virgen nos hará pasar por la ventana. Busquen a la Mamá para que ella suavice la cosas ante el Padre”, solía decirles Pierre a los fieles de su parroquia que acudían a ella en busca de alguna gracia.

VIVIO SU ENFERMEDAD COMO LA PASION QUE DIOS LE PIDIO

Muy pocas veces alguien pudo ver su rostro desencajado por el dolor. Era como si voluntariamente quisiera vivir su calvario.

“Debemos sangrar por Cristo”, fue siempre su lema. Un día le preguntaron si él estaba realmente dispuesto a sangrar por Cristo Jesús: ¡ Por supuesto ! – exclamó con un grito de alegría – si es para mi salvación quiero ya sangrar por Cristo”.

Y Pedro Fils Pierre vivió su pasión u la aceptó con grandeza de espíritu. Nunca dijo nada de su enfermedad, ni aún a sus más cercanos amigos. “Padre, se lo ve cansado, ¿ porque no para un poco ? – solía decirle su secretaria – Déjame mujer, a mi no me pasa nada”, respondía con firmeza y continuaba con su infatigable trajín diario.

Sólo en dos oportunidades debió hacer un alto obligado por su falta de salud. En septiembre de 1993 cuando comenzó a sufrir dolores estomacales y se realizó un chequeo profundo y para la misma época, pero en el año 1994, cuando también debió ser asistido. Desde entonces, realizó una dieta estricta que sólo interrumpía de vez en cuando en algún almuerzo con sus hermanos sacerdotes.

En sus dos últimos años de vida se lo vio trabajar de una manera increíble, tenía n especial apuro por terminar todas las cosas, quizás anticipando su partida. Recién con su muerte, algunos de los que trabajaron más cerca de él interpretaron aquel “se acerca el fin” con que solía despertar algunas mañanas.

TESTAMENTO DE PUÑOS Y LETRA DEL

SACERDOTE PBRO. ING. PEDRO FILS PIERRE

Córdoba, Argentina, 10 de Octubre de 1995

En este momento final de mi vida, expreso a continuación lo que constituyen mis últimos deseos antes de presentarme ante el Tribunal de Cristo, Justo Juez:

1) Pido perdón a todas las personas (con nombre y apellido) que he ofendido, ya sea de pensamiento, palabra o de obra.

2) Declaro inocentes y sin culpa a todas las personas por una razón u otra me han ofendido.

3) Agradezco y bendigo a todas las personas (mis hermanos en el sacerdocio, los equipos que han trabajado conmigo, amigos, etc…) que han contribuido a mi perseverancia en los caminos del Señor.

4) Agradezco infinitamente y bendigo con abundante bendición a todas estas personas (que se conocen) que han compartido mi intimidad ya sea con la parroquia, en mi casa particular, brindándome siempre un apoyo de familia de sangre.

5) Las Ligas Eucarística deben mantenerse unidas en el amor de Cristo, tal como lo expresa la palabra de Dios en San Juan 17.20-22 y Colosences 3.12-13.

6) Que el grupo MIPAS conserve su espíritu y cohesión al rededor de un sacerdote que el Sr. Obispo les indicara.

7) Agradezco toda la colaboración que me ha brindado toda la comunidad parroquial de Cristo Rey en el desempeño de mi función de Párroco y que la Junta Parroquial a través de la Comisión Directiva, las áreas respectivas y con el consentimiento del nuevo pastor impulse la construcción del templo a Santa Rita.

8) Agradezco infinitamente a la Argentina, y de una manera especial a Santiago del Estero (mi segundo pago) por todo lo que he recibido de este hermoso país durante estos treinta años.

9) Pido a Monseñor Gerardo Sueldo, (mi pastor) hombre que siempre he admirado por su capacidad y don de gente que lea en mis exequias las presentes líneas.

10) Me despido afectuosamente de todos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

 

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