Hoy es la fiesta de San Zacarías y Santa Isabel, padres de Juan Bautista

Viernes 05-11-21 Cada 5 de noviembre recordamos a Zacarías e Isabel, padres de San Juan Bautista y tíos de Jesús. “Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor”

Cada 5 de noviembre recordamos a Zacarías e Isabel, padres de San Juan Bautista y tíos de Jesús. “Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor”, nos recuerda San Lucas en el Evangelio (Lc. 1,6) dejando en claro que eran miembros fieles del pueblo de Israel, respetuosos de la Ley de Dios.

La Iglesia Católica los recuerda y venera en virtud al lugar que ocupan ambos en la historia de la salvación. Para empezar, Zacarías e Isabel conforman la segunda pareja de santos esposos de los que da cuenta el Nuevo Testamento, a través de los cuales Dios deja en evidencia una vez más que para Él nada es imposible. Los primeros fueron José y María, padres del Señor.

Según el relato de Lucas, Zacarías pertenecía a la clase sacerdotal de Abías, mientras que Isabel era descendiente de Aarón. Ambos eran de edad avanzada y no habían podido tener hijos porque Isabel era estéril, algo que se consideraba en aquel contexto como motivo de marginación y causa de dolor inmenso para los esposos.

Cierto día, a Zacarías le tocó ingresar al Sancta Sanctorum para ofrecer la oración. De pronto, un ángel se le apareció y le dijo que su esposa le daría un hijo al que llamarían Juan. “Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto”, continuó el ángel. Zacarías de inmediato preguntó cómo podía estar seguro de lo que decía, si él y su esposa ya eran ancianos. A lo que el ángel contestó: “Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena nueva… Mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, porque no diste crédito a mis palabras, las cuales se cumplirán a su tiempo».

No mucho después Isabel quedaría embarazada. De manera que la que habían llamado estéril, ahora exultaba de gozo y gratitud a Dios: “Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres”.

Luego de que el ángel Gabriel se le apareció a la Virgen María, esta fue a casa de Isabel, su prima, con el deseo de ayudarla. Isabel, al verla, exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”.

Cuando Juan nació, todos se alegraron en casa de Zacarías por la acción misericordiosa de Dios. El día de la circuncisión de Juan, los familiares de Zacarías pidieron que el recién nacido fuera llamado como su padre, como mandaba la costumbre. Sin embargo, Isabel se opuso y dijo que se llamaría “Juan”, según lo requería Zacarías, quien imposibilitado de hablar, escribió el nombre de su hijo en una tablilla. Una vez hecho esto, Zacarías recuperó el habla al instante -tal y como el ángel había predicho- y pronunció su célebre cántico -incorporado por la Iglesia en la Liturgia de las Horas- (Laudes u oración de la mañana):

Dejar un comentario

© 2013 Powered By Servidores Argentina