Fallo a favor de la libertad de expresión: rechazaron una demanda de Cristina Kirchner contra Eduardo Feinmann

Viernes 24-09-21  La vicepresidente había planteado un reclamo por las opiniones del periodista vinculadas a las causas judiciales. La Justicia reiteró que la libertad de prensa goza de una estricta protección de las leyes

La Justicia reivindicó la libertad de prensa y de expresión al rechazar un reclamo iniciado por la vicepresidenta Cristina Kirchner contra el periodista Eduardo Feinmann por sus dichos en televisión sobre causas judiciales en las cuales la vicepresidenta fue investigada.

Para entender el alcance de la resolución hay que retrotraerse al 2016, cuando Feinmann trabajaba en el programa Animales Sueltos que se emitía por el canal América. De acuerdo al reclamo de la vicepresidenta, el comunicador provocó daños en su honor con sus intervenciones en al menos 8 programas. En aquel momento, Animales Sueltos era conducido por Alejandro Fantino y Feinmann integraba una mesa en la que se discutían diversas temas de la agenda política del día.

Luego de analizar la cuestión, el juzgado civil 110, a cargo de Ricardo Darío Agugliarorechazó la pretensión de la actora y explicó que los comentarios vertidos por Feinmann estaban vinculados a asuntos de interés público, muchos de ellos arraigados en denuncias penales que terminaron con el procesamiento de la vicepresidenta. Entre sus principales argumentos, especificó:

Cabe poner de relieve que la investigación periodística sobre los asuntos públicos desempeña un rol importante en la transparencia que exige un sistema republicano. El excesivo rigor y la intolerancia llevarían a la autocensura lo que privaría a la ciudadanía de información imprescindible para tomar decisiones sobre sus representantes. Este último aspecto es el que debe considerarse, tal vez con las expresiones más fuertes, a mi criterio, que le fueron propiciadas a la actora, me refiero específicamente cuando fue tratada como “coimera”. Es que, sobre el particular, también se ha sostenido que las afirmaciones erróneas son inevitables en un debate libre, y éste debe ser protegido si la libertad de expresión ha de tener el espacio que ella necesarita para sobrevivir (New York Times vs. Sullivan, 376 U.S. 254, 271)

“Las afirmaciones realizadas por el demandado constituyen a la postre afirmaciones dogmáticas que deben ser discutidas, pero de modo alguno es competencia del suscripto calificarlas como ofensivas en sí misma, y al así decirlo no estoy avalando el derecho al insulto ni a la gratuita vejación”.

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