Hoy 27 de agosto cumple 101 años la radio un ritual muy argentino

Viernes 27-08-21  Oyentes y hacedores del aire celebran a «los locos de la azotea» en   honor a la banda pionera de Enrique Telémaco Susini, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica- la radio se hace en terrazas o con acrílico separador. El vínculo con el aire parece mantener la fuerza.

Como cada 27 de agosto, oyentes y hacedores del aire celebran a los locos de la azotea. El vínculo con el aire parece mantener la fuerza. Los 101 años de la radiofonía argentina se parecen más a resistencia que a derrumbe. El promedio diario de oyentes de Buenos Aires durante el trimestre mayo-julio de 2021 -según la misma fuente- fue de 7.271.811. Hace 14 años, los números no eran tan distintos.

Todos los apocalipsis vaticinados sobre su final,  fracasaron. No había peligro de extinción del rito. Tal vez el ser argentino implique también esa ceremonia que ya no se discute, necesitar otra voz, emanada entre cuatro paredes y direccionada a todas las casas.

En la actualidad  hay un eco, un rebote que tampoco es mensurado: el de las redes sociales que replican o amplían fragmentos del mensaje radial. El éter es ya como una mamushka que hoy puede esparcir fracciones de contenido por Instagram, por Twitter, por YouTube… Quien no opta por un dial (o por el streaming) puede llegar a toparse igualmente con un momento de radio. La radio sigue funcionando como circuito que absorbe el contenido de la gráfica y lo amplifica, pero no se resigna a no marcar agenda -y cuando lo hace despliega todo su poder-.

Quizá sea momento de pensar la radiofonía como un reino que aunque envejecido nunca se estudió en toda su dimensiónUn Hércules subestimado que encuentra mil  variantes como los podcast como costillas de la radio que se multiplican sin freno, el acto de disfrutar la escucha no se detiene y las plataformas, lejos de restar, proponen una alianza que en ocasiones suman audiencias.

La historia dirá que durante la cuarentena por coronavirus (al menos en los tramos más estrictos) hubo un patrón común, un rasgo a estudiar, aire doméstico, que rechinó, que zumbó, que se volvió menos profesional, pero mantuvo ese espíritu noble de compañía. 

La peste mostró que un micrófono en mano y saber qué decir pueden ser armas más valiosas que cualquier rimbombancia tecnológica. Y que el objetivo primero, el de acompañar, se cumplió y salvó miles de soledades.

Como aquella banda pionera de «Los locos de la azotea» con Enrique Telémaco Susini, César Guerrico, Luis Romero Carranza y Miguel Mujica- la radio se hace en terrazas o con acrílico separador, con una máxima que sigue en pie: es el medio que mejor se adapta.

 

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