Quién inventó el mate: una tradición que nació hace 500 años y está más viva que nunca

Viernes 26-08-21  El mate es una infusión de origen sudamericano, muy popular en Argentina, Uruguay y Paraguay. Su historia se remonta a tiempos precolombinos, ya que grupos de aborígenes que habitaban este hemisferio sur fueron quienes descubrieron la planta donde se extraen las hojas para prepararlo

Fueron los guaraníes, quienes habitaban el noreste del actual territorio de Argentina y gran parte de Paraguay y Brasil, quienes comenzaron a consumir las hojas de la planta de yeba mate, cuyo nombre científico es Ilex Paraguarensis Saint Hilaine.

Aunque esta comunidad se distribuía en un territorio que abarcaba zonas de varios países actuales del continente, se cree que las primeras tribus que utilizaron y consumieron las hojas de la planta se ubicaban en Paraguay, com quedó registrado en libros que se escribieron tras a la conquista de los españoles.

«Un antiguo grupo de los guaraníes llamados avá lo usaba como un ritual. Donde se moría un familiar se plantaba yerba mate. Consumir luego las hojas de la planta era una forma de sentir que ese pariente perdido había entrado en uno y seguía conviviendo», sostiene el historiador Sergio Wischñevsky.

Al principio, la forma de consumirlo era masticando las hojas y en infusiones frías, explica Wischñevsky, y agrega que, cuando llegaron los españoles quedaron impactados por esta costumbre y su efecto estimulante en los indios. «Se dieron cuenta de que los guaraníes trabajaban mejor cuando consumían mate, esto está documentado», observa.

El nombre «mate» llegó mucho tiempo después, cuando la infusión comenzó a servirse en cuencos que se formaban ahuecando la calabaza. La palabra proviene del quichua «mati», que significa calabaza.

La interacción con la orden católica de los jesuitas que misionaron en la Mesopotamia la que terminó de moldear la forma en que actualmente se lo bebe, mezclado con agua caliente en un recipiente y sorbido con una bombilla.

El mate bebido con bombilla ya estaba presente en la cotidianeidad de los aborígenes y coincidió con la colonización. “Fue un descubrimiento de los guaraníes con la cañita tacuapí también en la época que llegan los jesuitas de España y comienzan la evangelización”, aporta Trápaga.

Valeria Trápaga, sommelier de yerba mate, asegura que “la historia nace en el siglo XVI con los guaraníes en busca de la ‘Tierra sin mal’, donde ellos se trasladaron. En la selva paranaense encontraron una planta sagrada, que es el árbol de la yerba mate, que venía a traerles prosperidad, que venía a traerles salud y un montón de beneficios para sus vidas”.

La autora del libro El mate en cuerpo y alma (Ediciones Larivière), sostiene que los aborígenes le dieron hasta doce usos distintos a la planta, uno de los cuales fue tomarla infusionada pero previo tratamiento con fuego, «porque si a las ramas con hojas de la yerba mate no la hubieran procesado con calor, hoy no tendríamos la yerba mate entre nosotros”, aclara.

Precisamente, en la actualidad se realiza un proceso industrial que mantiene aquella tradición. Las hojas de yerba mate, después de cortadas del árbol, se someten primero al sapecado, una palabra que viene de origen guaraní que significa «abrir los ojos»: genera una pérdida de humedad y fija la clorofila a través del calor que reciben en tubos enormes que giran con paletas, donde se les sella.

Luego pasan por secaderos, donde se las expone nuevamente a altas temperaturas. Se prosigue con el canchado, una primera molienda gruesa después de la cual queda estacionada entre 6 y hasta 15 meses. Finalmente, se le hace el molido final y el envasado para su comercialización.

 

Dejar un comentario

© 2013 Powered By Servidores Argentina