Las consecuencias devastadoras del abuso sexual infantil

Viernes 06-08-21  Las víctimas sufren efectos a largo plazo en su desarrollo psíquico y emocional.  Los expertos estiman que 1 de 4 mujeres y 1 de cada 6 varones son abusados en la infancia

El abuso infantil implica utilizar a un menor como objeto de satisfacción sexual por parte de un adulto en una franca relación asimétrica y con la existencia de coacción, ya sea implícita o explícita.

Aunque las estadísticas no son fiables porque no siempre se conoce el hecho o se lo denuncia, los expertos estiman que 1 de 4 mujeres y 1 de cada 6 varones son abusados en la infancia. En general, en las niñas es frecuente que el abuso ocurra por miembros de la familia directa o parientes cercanos y en los varones lo sea por fuera del espacio familiar.

La diferencia entre el abuso y la agresión sexual estriba que en el primero predomina la seducción, la insistencia o el engaño y en el segundo, la violencia. Los niños abusados tienden a ocultar la situación y son muchas los familiares que, si se enteran, niegan el hecho o no le creen al menor por diversas razones.

Un ejemplo frecuente es para defender a la pareja o al miembro de la familia denunciado por el niño con la consecuencia de que el menor abusado no hable más del tema, lo cual le ocasiona el perjuicio adicional de no sentirse protegido por quienes deberían hacerlo.

Los motivos por la cuales el abuso suele permanecer oculto se deben a tres razones:

1) La víctima con mucha frecuencia siente culpa, miedo o vergüenza.

2) El abusador casi siempre brinda la imagen de persona inofensiva, responsable o confiable (un religioso, un docente o un profesional).

3) La actitud negadora de los adultos responsables para creer, detectar cambios en los chicos y asumir la situación con realismo.

Cuáles son las consecuencias

Las víctimas del abuso sufren consecuencias que son graves y devastadoras para su normal desarrollo psíquico y emocional y, más aun, si el causante es un miembro de la familia y el acto abusivo alcanza la penetración.

Los efectos nocivos pueden ocurrir en forma próxima o tardíaEn el corto plazo es frecuente observar cambios de conducta, del estado de ánimo, la brusca y persistente disminución del rendimiento escolar, agresividad, insomnio, pesadillas, trastornos de alimentación, tendencia a la introversión.

Los efectos a largo plazo pueden ser muy variados: trastornos en el desarrollo de la personalidad, severas perturbaciones sexuales, conductas adictivas o anti sociales y hasta la aparición de cuadros psicóticos o depresivos intensos que pueden llevar al suicidio.

Hoy se conoce que también se producen alteraciones en el normal desarrollo de diversas regiones del cerebro (hipocampo, cuerpo calloso, amígdala), ya que el trauma del abuso ocurre en paralelo a las etapas del normal proceso evolutivo del sistema nervioso y el sistema neurohormonal, dejando así de manera permanente secuelas que afectarán al adulto con diversos cuadros psiquiátricos en la adultez.

En conclusión, las consecuencias tanto sobre el desarrollo reciente o futuro de la vida psíquica, afectiva, sexual y social del abusado son siempre graves y perturbadoras.

Y, de paso, conviene descartar el mito que el abusador es una persona ignorante, delincuente, alcohólica o de clase social baja ya que también existe en las “buenas familias”.

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