Martes 03-09-19 Tiene Síndrome de Down, formó una familia y su hijo está por recibirse de dentista. Un luminoso ejemplo de amor y responsabilidad a favor de la verdad y contra la ignorancia.
La historia que sigue es un golpe de nocaut al prejuicio.
Empieza con una pareja siria: Jad Issa, empleado de un molino como acopiador de trigo, y su mujer, casados desde hace algo más que dos décadas.
Jad tiene Síndrome de Down. En 1997, su mujer queda embarazada.
Nueve meses después nace un varón: Sader Issa.
No hay en el mundo muchos casos de un hombre Down padre. Pero, a contrapelo de quienes creen que se trata del peor escenario posible…, plagado de dificultades y limitaciones, nada de eso sucede.
Hoy, Sader tiene 21 años, y dice: «Estoy en tercer año de Odontología. Es cierto: mi padre tiene Síndrome de Down. Pero eso no impidió que fuera un marido ejemplar, un líder de su familia, y que me criara con más amor y cuidados de lo que es posible imaginar. Gracias a él, crecí con fortaleza emocional y logré cuanto me propuse. Si pudiera elegir un padre, no tengo duda alguna: lo elegiría a él…».
Doble mérito: Jad y su mujer criaron a Sader en Siria, un país devastado por la guerra, y contra la ignorancia que quienes creen que una mujer embarazada de un hombre Down debería abortar…
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