A los 61, Osvaldo Laport mantiene intacta su pasión por la aventura

Sabado 17-2-2018:El actor, de temporada en Mar del Plata, despunta el vicio del montañismo en la sierra La Vigilancia, camino a Balcarce. Su estado físico y espiritual, impecables.

EM2DXDZAYJEC3CULZYMRZ6GXMEQuien conoce a Osvaldo Laport sabe que el contacto con la naturaleza ocupa un lugar inconmovible en su vida. El uruguayo, de 61 años, siempre está en busca de nuevas experiencias que lo sigan nutriendo. Por eso, cuando Rodrigo Esmella (colega en la obra Plaza Suite, de gran éxito en la cartelera marplatense) le propuso escalar la sierra La Vigilancia, ni lo dudó. Por más que nunca se había animado a semejante travesía.

«Confié en Rodrigo y en la empresa MDQ Expediciones, que nos proporcionó toda la seguridad y la tranquilidad para llevarla a cabo. Tengo esa sangre aventurera, así que me atrapó completamente. Es más: ahora me dieron ganas de repetirla y compartirla junto con Viviana (su mujer desde hace treinta y ocho años) y Jazmín (22, su hija)», se entusiasma Osvaldo.

–Es impecable tu estado físico. Uno observa las fotos en lo alto de la sierra y no deja de sorprenderse.
–Ja. Nunca había hecho algo así, y me pareció genial. Ojo: en las imágenes por ahí me ves sin el casco, porque me lo quité para posar, pero no descuidé ni un detalle de seguridad. Todo el tiempo estuvimos atados, con todos los recaudos del caso. La viví como una experiencia en conexión con lo que uno transita por la vida, que es lo sano, lo natural… Y con esta cosa de no despegarse de las raíces, de escapar de lo frívolo. Porque de pronto el medio, consciente o inconscientemente, te lleva a una cosa tóxica.

 Esto sirve para no despegarse de las raíces y escapar de lo frívolo. Porque de pronto el medio, consciente o inconscientemente, te lleva a una cosa tóxica

–Vos siempre estuviste en la vereda de enfrente de todo eso.
–Sí, sí… Qué sé yo. Para mí es un privilegio que, a esta altura, ya bordeando los 62, tenga la posibilidad de pasar por la vida, y no que la vida me pase por encima. ¿Se entiende? No quedar estructurado en un sistema y una comodidad que no te permita crecer, aprender.

–Contame qué te pasaba por la cabeza mientras escalabas.
–Confieso que cuando empecé a subir y a mirar para abajo, me daba cuenta de que casi estaba despegándome del planeta.

–¿Un poco de miedo, quizá?
–No, no. Porque estaba con gente que sabía del tema. Me sentía un privilegiado, por el disfrute de aprender una disciplina nueva. Este lugar paradisíaco está yendo hacia Balcarce, en un camino muy bello y accesible. Pensar que después salimos corriendo para hacer la doble función… Aunque el cansancio era bastante, la energía absorbida era tanto o más grande que el agotamiento. Estaba feliz. Hice tirolesa, rapel, de todo.

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