Muerte Digna: Obispo Santiagueño dijo que «constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad humana»

 Monseñor Ariel Torrado Mosconi, obispo auxiliar de la Diocesis, expreso que la Iglesia santiagueña manifestó su disconformidad con el fallo, y argumentó que la vida de una persona no puede ser sacrificada por ningún ser humano.

El obispo auxiliar de la Diócesis, monseñor Ariel Torrado Mosconi, explicó que “la eutanasia directa, que consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas, es siempre éticamente inaceptable. Además una acción u omisión que, de suyo o en la intención, provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad humana”.
El proyecto establece que ‘el paciente que presente una enfermedad irreversible o se encuentre en estado terminal tiene el derecho a manifestar su voluntad en cuanto al rechazo de procedimientos quirúrgicos, de reanimación artificial o al retiro de medidas de soporte vital cuando sean desproporcionadas en relación a la perspectiva de mejoría o produzcan un sufrimiento desmesurado’.
También afirma que el paciente podrá rechazar procedimientos de hidratación o alimentación cuando los mismos produzcan como único efecto la prolongación en el tiempo de ese estadio terminal irreversible o incurable.
En este sentido el prelado explicó: “Aunque la muerte se considere inminente, los cuidados ordinarios como la alimentación y la hidratación no pueden ser legítimamente interrumpidos. Aquí estamos en total disconformidad con esta ley que lamentablemente prevé dicha posibilidad”.
Y agregó: “Ante todo tenemos que tener presente que la vida de los enfermos terminales, los ancianos y los que están debilitados o disminuidos merecen un respeto y cuidado especial que las leyes de un estado de derecho deben garantizar”.
Los otros 
Sin embargo, Torrado Mosconi también habló de los intereses que muchas veces persiguen los terceros ante una situación desesperante del paciente y sus familiares. “Ciertamente que no se está obligado moralmente a prolongar tratamientos médicos onerosos, peligrosos o desproporcionados a los resultados. No todo lo técnico o científicamente posible es conveniente aplicarlo en todos los tratamientos. El paciente o los familiares, tal como afirma la ley que se acaba de aprobar en el senado, tienen derecho a oponerse a este tipo de prácticas, que a veces podría perseguir ambiciosos intereses económicos por parte de algunos inescrupulosos prestadores de servicios médicos”.
Y fundamentó que “el así llamado ‘encarnizamiento terapéutico’ es un modo de no aceptar la realidad de la muerte y por tanto es repudiable éticamente. Se ha de aceptar, aunque nos resulte doloroso, la finitud de esta vida terrena”.
En la enfermedad 
El sacerdote instó al cuidado que se debe poner en práctica cuando un enfermo terminal lo requiere.
“Hoy en día se ha avanzado mucho en los así llamados ‘cuidados paliativos’ que procuran acompañar al paciente que tiene una enfermedad en su estadio terminal. Es muy loable que se creen estos equipos interdisciplinarios que procuren una ayuda espiritual, psicológica, afectiva y terapéutica”, manifestó.
Y sostuvo que siempre “conviene recordar que el sufrimiento humano siempre tiene un valor trascendente y dignifica a la persona que lo sufre y es ocasión para que toda la sociedad sepa reconocer su dignidad y valore hasta el último aliento de su vida”.l

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