Feroz enfrentamiento entre Riquelme y Guillermo Barros Schelotto

La información es contenido exclusivo de un diario de Buenos Aires, que en su edición de hoy publicó fuertes «declaraciones» tanto de Juan Román Riquelme como de Guillermo Barros Schelotto, a tres días de cruzarse en el campo de juego del estadio del «Bosque», donde se decidirá la suerte futbolística de ambos: uno pelea por evitar el descenso directo, el otro por clasificar a la Copa Sudamericana.

«Los quiero mandar al descenso», comenzó el engache del cuadro «xeneize», quien volvió a la titularidad en el juego del domingo pasado ante Banfield y por nada del mundo se perderá la chance de perjudicar deportivamente a un gran enemigo que le dio el fútbol a lo largo de su carrera.

«Yo le voy a romper la rodilla», sintetizó «El Guille», símbolo de la entidad platense y que retornó al club con la intención de ayudarlo en la peor etapa de la institución y sacarlo de los más bajos puestos de la tabla del descenso.

La historia de la ruptura data de diciembre de 2000: Boca se preparaba para enfrentar al Real Madrid en Tokio, por la final de la Copa Intercontinental. Riquelme y Martín Palermo eran fijas para el elenco titular, sin embargo, el entrenador Carlos Bianchi guardaba la duda de quién acompañaría al «Loco» en aquel encuentro tan recordado y que finalizó con la victoria por 2 a 1.

Mientras Palermo prefería jugar con Guillermo Barros Schelotto, el mejor socio de su carrera, Juan Román Riquelme quería que jugase Marcelo Delgado, y así terminó siendo. Desde ese momento se pronunció la interna existente en el vestuario, entre riquelmistas y palermistas, que sigue hasta el día de hoy.

Más cercano en el tiempo, en diciembre de 2010, tuvieron otro duelo dialético: «No puedo analizar el nivel de Riquelme porque se viene lesionando mucho en el último tiempo. Habría que encontrar el motivo», lanzó el atacante. «No me pareció bien lo que dijo Guillermo porque sólo tuve una lesión en la rodilla. No me desgarré siete veces en un año. Con él tengo una relación normal pero cuando opina debería tener un poco más de cuidado», contraatacó Román.

El sábado, desde las 15 horas, se verán las caras nuevamente. Seguramente no cruzarán palabras, como viene ocurriendo en los últimos 11 años, pero todo el mundo estará más pendiente que nunca del saludo de protocolo inicial y de las acciones dentro del campo de juego.

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